Estamos todos juntos en un paso de frontera. El lugar esta plagado de indios. Somos blancos, y si nos ven seguramente nos maten.
Pasa una cuadrilla de indios. Cada uno con su lanza. Llevan plumas en la cabeza, aunque no estoy segura de que usen taparrabos.
Tratamos de escondernos, poniéndonos muy junto a la pared. Pasa ese grupo sin vernos.
Miramos el pasillo. No hay nadie. Tenemos que correr ahora si queremos salvarnos.
Internamente cada uno cuenta hasta tres y salimos. Doblamos un pasillo.
Los Indios nos emboscan de frente…
*
Estamos todos en el comedor. Yo estoy sentada en un banco, apoyada en la mesa de algarrobo. Mi mama esta al costado del bar. Mi viejo se agarra la cabeza, sentado en la punta de la misma mesa a donde yo me apoyo.
Mi hermana también esta en el cuarto, pero no se exactamente en donde.
Mi abuela esta sentada atrás del bar. Mientras mira con cara de espanto todos la apuntamos con un arma. Todos menos mi viejo, que lógicamente se resiste a matar a su propia madre.
Mi abuela habla demasiado tranquila si tomamos en cuenta la situación.
Mi vieja grita. Argumenta razones validas.
Mi abuela debe morir. Estoy convencida. Pero pienso. Y no… no la quiero matar. Bajo el arma. Lloro. Le pido por favor a mi mama que no la mate.
Pero no escucha.
Levanta su arma. Lleva el dedo al gatillo. Estoy segura de que tengo tiempo de saltar para ponerme en frente y salvar a mi abuela del tiro en el pecho. Pero no puedo. Algo me ata al lugar.
Mi cerebro piensa que tengo que saltar, pero mis músculos no me obedecen.
Mi vieja gatilla. El tiro le da de lleno en el pecho a mi abuela, pero la bala no la traspasa.
Se le queda incrustada en el pecho, ahí clavada.
No es una bala normal. Es un proyectil amarillo demasiado grande.
Yo lloro. Realmente la quiero y no quiero que muera. Sigo llorando, y vuelvo a tener domino de mis músculos, pero ya es tarde.
Mi abuela no sangra, pero de pronto se cae sobre el bar. Esta muerta y con los ojos abiertos…
*
Estoy paseando por el patio de mi colegio. Vamos mi hermana y mi abuela materna.
Al fondo del patio esta el gallinero – conejera – lago de patos que tiene la escuela.
Estamos yendo a ver a los animales cuando se nos cruza una cobra gigante.
Mi abuela no la ve. Entonces me doy cuenta de que iba caminando agarrada de mi brazo porque no veía. No se como, pero mi abuela se había quedado ciega.
Sus ojos eran solo una blanca cavidad inútil.
La cobra se levanta. Es roja y tiene los ojos amarillos. Y habla, no mueve la boca y dudo que alguien mas la escuche, pero habla.
Se que viene por mi abuela, pero yo no tengo pensado entregarla.
Mi abuela me suelta el brazo. Va caminando directo al animal. Se que tengo que pararla. Lo se, pero no hago nada.
La cobra desapareció justo después de comerse a mi abuela.
*
Es domingo y estamos en el campo. Un poco mas lejos la mayoría de la gente juega con una pelota. Probablemente al fútbol.
Mi mama esta adentro del auto, en el asiento del acompañante y con la puerta abierta. Estamos escuchando música.
Alguien le agarra la mano al pasar, pero no es mi papa.
Me doy cuenta de este detalle mucho tiempo después.
No se exactamente que pasó, pero algo se cayo y ella intenta buscarlo. Pasa la cabeza entre el auto y la abertura de la puerta.
Pienso que es peligroso, y que no debería pasar el cuello por ahí, pero no le digo nada. De repente las personas jugando al fútbol estaban cerca. Siempre estuvieron ahí realmente.
Vuela un pelotazo, alguien salta para cabecear y cae contra la puerta del acompañante.
Mi mama queda colgando, enganchada a la puerta. No la degolló. Solo quedo ahí sin aire, colgando.
*
Vuelvo a mi casa después de muchos años. Creo que extraño a mis hermanos y a mi vieja, pero en realidad no.
Mi viejo me va abriendo los cuartos a mi paso.
Dejo el bolso en el piso y miro por la ventana. El patio nunca estuvo tan descuidado. El agua de la pileta esta podrida.
Hablamos, pero no me acuerdo de que.
Y desaparezco de escena. Mi viejo entra a un cuarto negro. Hay una mesa y sobre ellas tres pirámides, un globo y velas.
Estoy segura de que esta haciendo rituales que probablemente el si entiende, pero no los veo. Seguramente porque no estoy ahí.
Agarra un alfiler y pincha el globo. No se como, pero se transforma en una pirámide. Y ahora lo entiendo todo: fui a la cárcel pensando en que yo había matado al resto de la familia cuando en realidad el lo había hecho.
Pero hoy terminaba todo: hoy me mataba a mí, y con eso termina su misión. Se que tengo que salir corriendo, pero es tarde: ya estoy muerta.
*
Voy corriendo por el pasillo. Algo me persigue. Siento un par de ojos siniestros. Huelo el acero de su cuchilla.
El pasillo esta invadido de puertas cerradas. Al final del pasillo hay una ventana y atrás de ella la noche. Negrísima.
La luna esta llena. Redondísima. Ilumina poco, pero ilumina.
Y los ojos me persiguen. Se que están eternamente atados al pasillo, si puedo saltar por la ventana estoy salvada.
Pero la ventana sigue siempre lejos.
Cruzo puertas… más puertas… más puertas…
Planean matarme. El cuchillo me va a cruzar la espalda y yo voy a ver la punta saliéndome por el pecho.
Las ventanas estarán pronto teñidas de carmín y yo voy a morir mirándola, pensando que podría haber sido mi salvación, pero que se convirtió en mi tumba.
Pero no… lo hice estoy saltando a través de la ventana. Los brazos me cubren la cara.
Los ojos se pierden en la oscuridad. Quedaron eternamente atrapados en el pasillo oscuro.
Y yo que voy cayendo. El pasillo estaba alto.
Los vidrios reflejan la luz lunar y se confunden con gotas de rocío cayendo. Gotas de rocío que se clavan en mí.
Caigo al piso. Debería estar muerta, pero en cambio estoy en mi cama.





